El rey de España acusa de "deslealtad" a autoridades catalanas por la consulta


Barcelona.

El rey de España, Felipe VI, en su calidad de jefe del Estado, acusó la noche de este martes a las autoridades catalanas de haber actuado con una "deslealtad inadmisible" al realizar el referendo de independencia el domingo pasado. A su vez, la ciudadanía de Cataluña respondió de forma espontánea al mensaje del monarca con una cacerolada.

El rey no suele pronunciar discursos más allá de los que tiene en su agenda pública, y mucho menos mensajes a la nación, en todo caso dirige uno al año con motivo de la Navidad. Sólo en situaciones extraordinarias, como fue el golpe de Estado fallido de 1981, el entonces rey Juan Carlos rompió el protocolo y envió un mensaje a la nación.

Al considerar "los momentos graves" que vive el país, y con las calles en Cataluña abarrotadas de ciudadanos indignados y dispuestos a apoyar a sus líderes en la declaración unilateral de independencia, el monarca aseveró; "hace ya tiempo, determinadas autoridades de Cataluña, de manera reiterada, consciente y deliberada, han venido incumpliendo la Constitución y su estatuto de autonomía, que es la ley que reconoce, protege y ampara sus instituciones históricas y su autogobierno. Con sus decisiones han vulnerado de manera sistemática las normas aprobadas, demostrando una deslealtad inadmisible hacia los poderes del Estado, al que, precisamente, esas autoridades representan en Cataluña".

Añadió: "han quebrantado los principios democráticos de todo estado de derecho y han socavado la armonía y la convivencia en la propia sociedad catalana, llegando, desgraciadamente, a dividirla. Hoy la sociedad catalana está fracturada y enfrentada. Esas autoridades han menospreciado los afectos y los sentimientos de solidaridad que han unido al conjunto de los españoles, y con su conducta irresponsable incluso pueden poner en riesgo la estabilidad económica y social de Cataluña y de toda España".

El mensaje del monarca fue respaldado por la mayoría de los partidos políticos españoles, encabezados por el Partido Popular, el Partido Socialista Obrero Español y Ciudadanos; mientras Unidos Podemos y la mayoría de las fuerzas nacionalistas catalanas y vascas rechazaron el contenido de su discurso, que a su juicio divide aún más al país y no ofrece una salida a la crisis institucional y política en la que está inmerso.
 La Jornada