La elección del nuevo presidente del Senado fractura a la derecha mexicana


A diez meses de las elecciones presidenciales todos los partidos afilan sus armas y mueven puestos y candidatos de cara a julio de 2018. Pero si un sector llega más descompuesto y roto que ninguno es la derecha del Partido Acción Nacional (PAN) de Vicente Fox y Felipe Calderón, que el jueves teatralizó su profunda división durante la elección de Ernesto Cordero como presidente del Senado, resuelta en despachos y reuniones aceleradas, pasada la medianoche.

Lo que debía ser una victoria política de un partido en horas bajas se convirtió en un espectáculo repleto de acusaciones, reproches e insultos hacia el nuevo presidente de la Cámara, al que llamaron “traidor”, “ladrón” o “vendido”.

Los agravios, sin embargo, no llegaban desde la bancada de enfrente sino desde su propio partido, el PAN. De los 38 diputados que tiene la derecha, 34 se ausentaron durante la votación y solo cuatro, los suficientes para ganar, apoyaron la elección de su colega de partido.

La división debilita aún más la figura del presidente del partido Ricardo Anaya en su pugna con la esposa del expresidente Felipe Calderón, Margarita Zavala, por ser candidata presidencial.

La fractura interna enfrenta por un lado el modelo Anaya, desacreditado al frente de su partido, como se demostró en la última votación y abiertamente enfrentado con el PRI, con el modelo de Zavala, cuyos hilos mueve su esposo, partidaria de aproximarse a su tradicional enemigo, el PRI, para frenar a un enemigo superior: Andrés Manuel López Obrador.

La tercera vía la representa el exgobernador de Puebla Rafael Moreno Valle, cuya candidatura gana fuerza a medida que sus contrincantes se desgastan entre insultos y escándalos de corrupción como el que esta semana apuntó hacia Anaya por enriquecimiento desproporcionado.

En el trasfondo de la última polémica vivida en el Senado están los votos que el PRI necesita para la elección del nuevo fiscal general del Estado un poderoso cargo que durará nueve años, más incluso que el del próximo presidente de México. Unos votos que, según sospecha Anaya, llegarían desde el sector disidente del PAN a cambio del puesto logrado el jueves.

“Hoy, dándole una puñalada en la espalda, el Gobierno ha metido la mano. Esto es un verdadero atropello, es una vergüenza. Hoy nos queda claro quiénes son los traidores”, acusó el coordinador panista, Fernando Herrera. “¿Tienen la obligación de traicionar al PAN para venir a votar con la bancada del PRI? Te habló a ti, Cordero, Lozano, Lavalle y Roberto Gil. Qué vergüenza que tengas que venir a tomar protesta cuando 34 compañeros del PAN no están de acuerdo con que tú presidas”, reprochó a gritos su compañero de bancada, Jorge Luis Preciado. A todos ellos Cordero contestó: “no supieron negociar”.

El primer capítulo de esta alianza comenzó a gestarse ayer en el Senado y tendrá su segundo episodio la semana que viene durante la elección del fiscal general. La elección del fiscal llega tras una reforma constitucional que permitirá cambiar la figura de Procurador General de la República (PGR) a Fiscal General, una reforma que pretende dotar de independencia la institución.

Sin embargo, mientras el PRI apuesta por el polémico “pase automático” para el actual procurador Raúl Cervantes, que fue diputado del PRI durante más de seis años, la oposición en la Cámara, las calles y las redes ha crecido con el paso de los días para impedir que nazca viciada de origen una figura capital para el funcionamiento del Estado.

A la actual Procuraduría, a quien se le atribuyen algunas de los escándalos judiciales más graves del sexenio, como la desaparición de los 43 estudiantes de Ayotzinapa, o los que afectan directamente a los exgobernadores Javier Duarte y Roberto Borge, o la constructora Odebrecht, quedaría controlada por un hombre con carnet del partido actualmente en el poder.

“El nombramiento del Fiscal General debe ser una decisión que genere confianza y arraigo en nuestra sociedad. Como abogado de la nación, y no solo del gobierno, el nuevo Fiscal General requerirá un amplio respaldo social para enfrentar a quienes traicionan la ley y al Estado de Derecho”, señala una carta hecha pública esta semana por distintas asociaciones civiles movilizadas en las redes bajo la etiqueta #FiscalíaQueSirva.

El País