Las arañas que pueden proteger tu cerebro


La mayoría de las arañas son aterradoras, y muy pocas personas pueden tolerarlas o soportar ver una. Normalmente las que vemos son pequeñas con cuerpos pequeños y patas largas, como la araña de patas largas (Pholcus phalangioides) que usualmente se encuentra en los techos de las casas. O arañas con cuerpos globulosos y más obscuras, como la araña escupidora (Scytodes maculata). Estas son inofensivas.

Y aunque en ocasiones nos preocupa su veneno, investigadores australianos descubrieron una proteína del veneno tóxico de la araña de tela de embudo (Atrax robustus) que podría proteger el cerebro tras sufrir un infarto cerebral.

El descubrimiento fue publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS), la revista de la Academias Nacional de Ciencias de Estados Unidos.

Infarto Cerebral

“Creemos que hemos encontrado por primera vez una manera de minimizar los efectos devastadores” de un ictus, dijo el profesor Glenn King, del Instituto de Biociencia Molecular en la Universidad de Queensland, en Australia.

Un infarto cerebral o accidente cerebrovascular sucede cuando el flujo de sangre a una parte del cerebro se detiene. Si el flujo sanguíneo se detiene por más de pocos segundos, el cerebro no puede recibir nutrientes y oxígeno. Las células cerebrales pueden morir, lo que causa daño permanente.

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El ictus, provocado en algunos casos por la ruptura de un vaso sanguíneo, puede causar la muerte de seis millones de personas y deja cinco millones de supervivientes con secuelas permanentes al año.

Estudio

Investigadores de la Universidad de Queensland y la Universidad de Monash capturaron a tres arañas de embudo, cuya picadura puede matar a seres humanos en 15 minutos.

De esta manera, utilizaron pipetas de “leche” de su veneno y detectaron una proteína llamada Hi1a, parecida a otra sustancia química que puede proteger a las células del cerebro.

Los científicos recrearon la proteína y la inyectaron en ratas. Comprobaron que bloqueaba los canales de iones en el cerebro que son sensibles al ácido y juegan un papel importante en el daño cerebral después de accidentes cerebrovasculares.

“Los estudios preclínicos demuestran que una simple dosis de esta proteína, administrada ocho horas antes de un ataque cerebral, protege los tejidos cerebrales y mejora enormemente la actividad neurológica” King asegura que esta proteína limita los daños cerebrales y las secuelas devastadoras que provocan.

Seguirán trabajando para reunir los fondos necesarios para financiar ensayos clínicos y poder comercializar rápidamente este tratamiento protector.

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